Sobre Clementine

Clementine nace en el otoño de 2014, tras meses de intenso trabajo, con el objetivo de ofrecer y dar a conocer a todo el mundo el maravilloso universo de la cosmética orgánica, o sin tóxicos, como a nosotros nos gusta llamarla.

Después de muchos años siendo una apasionada de la cosmética, un café y unos cuantos minutos de conversación con una gran amiga, bastaron para cambiar mi equivocado enfoque sobre mi ritual diario de belleza; corría el año 2011.

Desde el desconocimiento, yo estaba enamorada de ciertas marcas y productos, muy conocidos, muy anunciados, muy sobrevalorados… Un simple vistazo a algo en lo que nunca reparaba, pero que está presente en todos los productos que consumimos, los ingredientes, resultó suficiente para darme cuenta del verdadero precio que estaba pagando por mi cuidado diario.

¿Cómo era posible que todo aquello estuviese alimentando mi organismo día tras día? ¿Cómo era posible que independientemente de dónde comprase los productos y de su precio, tanto caros como baratos, estuviesen todos ellos cargados de componentes tóxicos y nocivos para el ser humano? ¿Cómo podía ser que yo, que tanto alardeaba de mi pasión por la cosmética, estuviera envenenando mi piel y mi organismo, pensando que hacía lo contrario?

Casualidades de la vida (quizás llamadas destino), mi trabajo por aquel entonces consistía en vender estos productos convencionales; una larga experiencia no hizo sino constatar la realidad que acababa de descubrir: no sabemos lo que nos ponemos encima, pero… ¿realmente nos da igual? Creo que no. Simplemente falta información. Nadie nos había hablado hasta ahora de esto, nadie nos ha animado nunca a girar los envases para comprobar y saber qué llevan los productos que usamos todos los días, qué son esos ingredientes de nombres impronunciables… Por suerte, esto ha cambiado, y hoy en día hay muchas personas y organizaciones alejadas de las grandes industrias, que velan por nosotros y nos ayudan a abrir los ojos y sobre todo: nos animan a que nos informemos.

Una vez inmersa en el mundo orgánico, cautivada y sorprendida por sus aromas, texturas y sobre todo: por sus resultados, fue imposible dar un paso atrás y seguir usando productos plagados de tóxicos. Fue entonces cuando la idea de crear un espacio que diese a conocer este nuevo mundo, comenzó a brotar por sí sola. Rodeados de tanta cosmética convencional no quedaba más remedio que empezar a construir con todo el cariño y dedicación del mundo lo que hoy es Clementine: un lugar donde perderse, donde reencontrarse con la cosmética de verdad, la que te cuida, la que respeta el medio ambiente, la que no testa en animales, la que enamora, y una vez que conoces, no puedes dejar: cosmética sin tóxicos, eficaz, fresca y de tendencia en todo el mundo. Ahora nos toca a nosotros.

Be Clementine!

Leticia Yanguas