Filosofía Clementine – Cosmética Orgánica

En Clementine creemos firmemente en que el futuro será sostenible, o no será.

Esta única razón por sí sola podría tener el peso suficiente como para que apostemos por la cosmética orgánica, pero tenemos muchas más:

  • Su eficaciacreemos en la cosmética más llena de valiosos activos vegetales biodisponibles y menos en la que está repleta de rellenos sintéticos de dudosos beneficios.

A veces olvidamos que la piel es un órgano. ¿Se beneficiarían de algún modo tu hígado o tu estomago de alimentos derivados del petróleo? En esta comparación la respuesta es evidente, pues ocurre igual con la piel. Nuestra cosmética orgánica tiene como base la utilización de gran cantidad de activos que de verdad la alimentan. Donde se evitan ingredientes de relleno que nuestra piel no es capaz de asimilar, se meten extractos de plantas, resinas, mantecas, aceites vegetales y esenciales llenos de vitaminas, ácidos grasos, aminoácidos, probióticos, etc.

  • La seguridad de sus ingredientes: negar a estas alturas de la película que existen múltiples ingredientes controvertidos no tendría sentido alguno .

Por eso no utilizamos ninguno puesto en tela de juicio. La experiencia y la historia nos dicen que muchos de los estudios llevados a cabo para demostrar la peligrosidad sobre la salud de muchos ingredientes, terminan teniendo la razón; para muestra un botón: años de lucha hicieron falta para conseguir restringir  la utilización de compuestos como el formaldehído o los almizcles; a pesar de los esfuerzos de una parte considerable de la industria por contradecirlos y taparlos, cuando las evidencias ya no se podían esconder, las autoridades sanitarias terminaron por dar la razón a dichos estudios y proceder, con años de retraso que hubieran sido evitables, a su prohibición. Esto es la prueba de que la afirmación “cualquier producto que salga al mercado está demostrado que es seguro” es cuanto menos discutible, sólo hace falta tener buena memoria o tirar de hemeroteca.

Todo ello sin contar el efecto suma, que hace referencia a la interacción de los diferentes ingredientes de todos los productos cosméticos empleados a lo largo del día.

Consideramos que este tipo de ingredientes ni nos benefician ni son necesarios para disfrutar de una cosmética eficaz y maravillosa, por todo ello simplemente no los encontrarás en la gama de productos que ofrecemos.

  • Su impacto en el medioambiente: creemos que nuestra pasión por la cosmética se vuelve un asunto un poco banal y superficial si con ello contribuimos a perjudicar al Planeta.

En el mundo se utilizan cada día millones de envases que terminan en la basura. La cosmética orgánica procura trabajar con biopolímeros de última generación (plásticos derivados de vegetales como la patata, el maíz, etc.), envases que sean reciclables, biodegradables, con cartón reciclado o con la mínima cantidad de pegamento posible. En cuanto a los ingredientes, también deben ser biodegradables. ¿Te has parado a pensar cuántos litros de agua contaminada con filtros solares químicos, microplásticos, siliconas no solubles, o derivados del petróleo, acaban cada día en nuestros ríos y mares, afectando al ecosistema marino?

  • Por el respeto a los animales: porque dañarlos además de innecesario, es egoísta y atroz.

Por supuesto, la cosmética orgánica no testa con animales. Pero no se queda ahí. La cosmética orgánica no contamina el medio en el que viven (¿de verdad una cosmética que provenga de la industria hipercontaminante del petróleo, aunque no teste, se la puede considerar cruelty free?). Proviene de cultivos sostenibles controlados, que no son intensivos, que no utilizan pesticidas perjudiciales para los insectos, que no provocan un impacto negativo en nuestras selvas, campos y bosques y tampoco en la vida de las gentes que los trabajan desde hace cientos de años.

En definitiva: el uso de cosmética orgánica forma parte de nuestra filosofía de respeto por nosotros mismos, por nuestros semejantes y por nuestro entorno.