Ingredientes a evitar

Son innumerables los ingredientes habituales en la cosmética tradicional considerados como tóxicos; pero también somos conscientes, y la experiencia así nos lo hace saber, que conocerlos todos resulta prácticamente imposible.

En nuestro ritual diario estamos mezclando un cóctel de químicos con consecuencias previsiblemente perjudiciales para nuestra salud. Para hacernos una idea, se estima que una mujer emplea de 12 a 18 productos cosméticos diferentes diariamente, es por ello por lo que empezar a tomar conciencia de con qué sustancias estamos alimentando nuestro organismo cobra más importancia cada día.

Queremos incidir también en que existe un gran número de ingredientes nocivos que es casi imposible detectar debido a que no se indican como componente del producto (pesticidas y herbicidas empleados en el cultivo de las plantas, ocultos en formulaciones patentadas o colorantes y perfumes sintéticos…) por lo que la única manera de librarnos de ellos es emplear productos con certificación que nos aseguren que nuestra cosmética esté libre de ellos.

Indicamos a continuación los más típicos que nos podemos encontrar en el listado de ingredientes (INCI) de los productos cosméticos y que no encontrarás en Clementine:

PARABENOS: Los parabenos o parabenes son unos compuestos químicos de uso ampliamente extendido en la cosmética tradicional, ya que son baratos y se necesita poca cantidad para que cumplan su función antibacteriana y conservante.

Presentan un triple problema: desde un punto de vista tópico son muy reactivos, por lo que si tienes una piel sensible es muy importante huir de ellos.

Otra de las consecuencias es que los parabenos reaccionan a las radiaciones UV aumentando la producción de radicales libres, lo que provoca el envejecimiento prematuro de la piel y un deterioro del ADN.

Desde un punto de vista endocrino: los parabenos están en el punto de mira, ya que son varios los estudios que afirman que pueden actuar como disruptores endocrinos, es decir: pueden desregular el sistema hormonal hasta el punto de poder provocar cáncer de mama en las mujeres o disminuir la fertilidad en los hombres.

En el INCI, listado de ingredientes del producto, los encontrarás con el sufijo -paraben, com por ejemplo: Methylparaben, Ethylparaben, Propylparaben, Butylparaben, Isopropylparaben, Isobutylparaben o Phenylparaben.

SILICONAS: Las siliconas son combinaciones sintéticas de silicio y oxígeno alterados.

La función que tienen las siliconas es la de crear como una fina película que mejora el aspecto de nuestro pelo o nuestra piel, dejando una sensación de firmeza e hidratación que aparentemente convence a los usuarios. El resultado es puro efecto visual, las siliconas no aportan ni hidratación ni nutrición, ni a nuestra piel ni a nuestro cuero cabelludo.

En el INCI, listado de ingredientes del producto, los encontrarás con el sufijo -methicone. Por ejemplo: Dimethicone, Cyclomethicone, Amodimethicone, así como Cyclotetrasiloxane, Cyclopentasiloxane o Cyclohexasiloxane.

PEG´S: PEG es la abreviatura de polietilenglicol, que no es un único compuesto en sí mismo, sino una mezcla de derivados del etileno (hidrocarburo) unidos sintéticamente entre sí. Los PEG´s no son componentes tóxicos en sí mismos (aunque se permite un máximo de 5 PEG´s por producto), si bien entrañan riesgos, pues los PEG´s tienen un efecto potenciador de la penetración, por lo que si el cosmético contiene otros ingredientes tóxicos, les facilita mucho el trabajo de entrada en nuestro organismo. Por lo que su combinación con parabenes, EDTA´s y demás tóxicos resulta muy preocupante.

Además, los PEG’s no siempre son puros, en su proceso de producción pueden quedar determinadas impurezas que sí se consideran peligrosas y carcinógenas, como el óxido de etileno y el dioxano 1,4.

En el INCI, listado de ingredientes del producto, los encontrarás con el nombre “PEG” seguido de un número o por llevar el sufijo “–eth” al final, como steareth, ceteareth.

ACEITES MINERALES (Derivados del petróleo): son una amalgama de hidrocarburos derivados del petróleo/carbón. La parafina crea una fina película en la superficie de la piel alterando el equilibrio hidro-lipídico de la piel; extrae la humedad a la superficie de la piel dando una sensación de falsa hidratación, pero una vez que desaparece, nos encontramos con una piel mucho más seca que antes de usarla.

Esa película que dicen “protectora” impide que la piel respire y a su vez tapona los poros, lo cual hace a la parafina el enemigo número 1 de las pieles acneicas. Para verlo de modo más gráfico: es como ponerse un plástico en la piel.

Otro efecto a medio-largo plazo es la capacidad de algunas parafinas de acumularse en el hígado y en los ganglios linfáticos ya que penetra en el organismo principalmente a través de los labiales y los productos de higiene íntima.

Es muy sencillo reconocer este ingrediente y otros similares en los listados de productos: Parafina, Paraffinum, Paraffinum liquidum y sus derivados; Petrolatum y derivados; Petroleum; Glicol Propileno; Vaselina y Aceite Mineral o Mineral Oil. La Glicerina puede también obtenerse a través del petróleo, si bien en la cosmética orgánica certificada sólo está permitida la glicerina de origen vegetal.

PERFUMES SINTÉTICOS: están constituidos por un conjunto de hasta varias decenas de sustancias sintéticas diferentes. Son bioacumulativos, afectando a los sistemas endocrino y reproductor. Además son muy reactivas, dando lugar a irritaciones, alergias y problemas respiratorios.

Se encuentra en el listado de ingredientes como: Perfum, Fragance, Bromocinnamal, Tonalide y Acetil Hexametil entre otros muchos. La alternativa ecológica es la obtención de las fragancias a partir de los aceites esenciales; en ese caso y si así se indica, dichos componentes sí son seguros. En cualquier caso, la cosmética orgánica certificada no permite el uso de fragancias sintéticas.

COLORANTES SINTÉTICOS: son componentes altamente tóxicos que pueden alterar el ADN de las células, convirtiéndolos en potenciales cancerígenos.

No siempre es fácil localizarlos en el INCI, ya que dependiendo de su origen pueden tener nomenclaturas propias. Los que sí son fácilmente identificables son los que terminan en “-anilin” o “-anilid”; los que tienen los prefijos “HC”, “Acid”, “Pigment” o “Solvent”.

SODIUM LAURETH SULFATE: detergente altamente nocivo empleado con extrema frecuencia tanto en geles, como en champús y pastas de dientes. Se almacena en órganos tales como el hígado y los pulmones, afectando además al sistema inmunológico interactuando con otros ingredientes, pudiendo llegar a formar nitrosaminas, que son reconocidas cancerígenas.

Sólo tienes que evitar productos con dicho ingrediente, Sodium Laureth Sulfate.

FTALATOS: son disolventes y suavizantes empleados en cosmética pero a su vez prohibidos en otros productos tales como los juguetes para niños. Afectan al sistema reproductor y endocrino; asociado al asma y a diferentes tipos de cáncer.

Se reconocen en el INCI con el sufijo “-phthalate” como por ejemplo: Diethyl Phthalate DEP, Dimethyl Phthalate o Dibutyl Phthalate.

FENOXIETANOL: se le puede considerar el sustituto de los parabenos, o el parabeno del futuro. Existe una gran controversia sobre el mismo, por lo que en Clementine preferimos asegurarnos y evitar productos que lo contengan.
Se identifica por: Phenoxyethanol.

ALUMINIO Y SALES DE ALUMINIO: empleados muy frecuentemente en desodorantes y antitranspirantes. Funcionan taponando las glándulas sudoríparas evitando la eliminación de toxinas, las cuales permanecen en nuestro organismo. Se les ha relacionado directamente con el cáncer de mama y enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Identificables como: Aluminium Clorohydrate.

LIBERADORES DE FORMALDEHÍDO: el formaldehído está actualmente prohibido al ser un cancerígeno reconocido, pero al tratarse de un conservante muy barato y efectivo, la cosmética tradicional se las ha ingeniado para crear fórmulas que lo liberan.

Identifícalos como “DM” y “Urea” acompañados de otro término, como por ejemplo DM Hydantoin y Diazolidinyl Urea.

Importante aclarar que el ingrediente “UREA” no es nocivo, siempre y cuando aparezca en el INCI sólo como “UREA” y nada más.

OTROS: como hemos comentado son muchos más los componentes tóxicos presentes en los productos cosméticos que empleamos día a día. Para no hacer esta lista interminable os dejamos una serie de ingredientes a evitar y que iremos poco a poco desarrollando en nuestro blog:

  • EDTA´s (Disodium y Tetrasodium).
  • BHT.
  • Filtros solares químicos (Octocrylene, Oxybenzone,…).
  • Phenol y Phenyl.
  • DEA.
  • MEA.
  • Isopropil.
  • Triethanolamine.
  • Tolueno.
  • Plomo.